Publicado: 26 de Octubre de 2017

La respuesta es SI.

Se establece la posibilidad de revisión de las declaraciones de invalidez permanente de los diferentes grados de incapacidad tanto en los casos de agravación o mejoría de la situación patológica que determina la contingencia, también puede decirse de igual manera cuando se produce la posibilidad de error en el diagnóstico.

Ésta posibilidad está establecida en el artículo 200.2 de la Ley General de la Seguridad Social cuando señala lo siguiente:

2. Toda resolución, inicial o de revisión, por la que se reconozca el derecho a las prestaciones de incapacidad permanente, en cualquiera de sus grados, o se confirme el grado reconocido previamente, hará constar necesariamente el plazo a partir del cual se podrá instar la revisión por agravación o mejoría del estado incapacitante profesional, en tanto que el beneficiario no haya cumplido la edad mínima establecida en el artículo 205.1.a), para acceder al derecho a la pensión de jubilación. Este plazo será vinculante para todos los sujetos que puedan promover la revisión.

Se establece un supuesto excepcional de modificación de forma favorable e incluso de supresión de derechos consolidados de las prestaciones de la Seguridad Social que basa su fundamento en un hecho sencillo pero determinante la situación patológica del beneficiario, da derecho al beneficiario a obtener una mejora de la correspondiente prestación y en determinados casos la entidad gestora podrá reducir e incluso suprimir prestación concedida.

Siendo importante que los supuestos de revisión es determinar las dolencias de trabajador y en relación a su capacidad laboral tanto cuando se reconoció el inicial grado de incapacidad permanente como cuando se lleva a cabo la revisión toda vez que el requisito primero para ésta es que se haya producido variación en la capacidad laboral del trabajador.

La definición de la Incapacidad Permanente es la “situación del trabajador que, después de haber estado sometido al tratamiento prescrito, presenta reducciones anatómicas o funcionales graves, susceptibles de determinación objetiva y previsiblemente definitivas, que disminuyan o anulen su capacidad laboral. No obstará a tal calificación la posibilidad de recuperación de la capacidad laboral del incapacitado si dicha posibilidad de recuperación de la capacidad laboral del incapacitado, si dicha posibilidad se estima médicamente como incierta o a largo plazo”. (Art. 193 de la LGSS).

Por tanto son dos las causas que justifican la modificación del derecho a las prestaciones de incapacidad permanente, cuando comporten una alteración de la situación de incapacidad consolidada, la agravación o la mejoría del estado incapacitante.

Se trata, en el supuesto de revisión por mejoría, de una variación sustancial de los padecimientos inicialmente considerados que signifique una recuperación importante de la capacidad laboral pérdida, es decir una curación de las secuelas físicas o psíquicas que determinaron la reducción o anulación de la capacidad profesional para poder desarrollar su profesión habitual en los supuestos de incapacidad permanente total o parcial o de cualquier oficio o profesión en el supuesto de la incapacidad permanente absoluta. No siendo suficiente para ello que la apreciación de la causa conlleva a la pérdida o supresión del derecho al percibo de una prestación, el simple alivio de aquellas dolencias, si esto no supone una recuperación de su capacidad para desarrollar su trabajo en las condiciones habituales con los parámetros normales de cualquier trabajador en relación a eficacia y rendimiento.

En los casos de “mejoría” se exige no solo comparar dos situaciones patológicas (la originaria que determino la declaración de incapacidad permanente y la existente cuando se lleva a cabo la revisión) para llegar a la conclusión de que ha variado el cuadro de dolencias sino que esta variación tenga trascendencia cualitativa en relación a su capacidad de trabajo del declarado en su capacidad permanente, en el caso que las secuelas de las dolencias originarias son sustancialmente idénticas no hay motivo alguno para modificar la calificación de grado de incapacidad permanente que tenía el trabajador.

Los casos más frecuentes son la revisión por agravación de las dolencias de la incapacidad permanente ya concedidas se exigen determinados requisitos para su estimación:

  • Que las dolencias originales hayan empeorado y la concurrencia de otras dolencias aparecidas con posterioridad, el cuadro incapacitante del trabajador sea más grave que cuando se le reconoció el grado de incapacidad permanente.

  • Que la agravación de la dolencia repercuta de tal forma que la capacidad laboral de quien la padece, que efectivamente disminuya o la anule por completo, lo que conllevaría necesariamente un cambio de grado en la calificación de la incapacidad.

AQUÍ LO IMPORTANTE SERÁ QUE LA MODIFICACION DE LA SITUACION PATOLÓGICA, QUE EL MENOSCABO TANTO ORGÁNICO O FUNCIONAL TENGA DIRECTA RELACIÓN CON LA CAPACIDAD LABORAL PARA LA PROFESION HABITUAL DEL TRABAJADOR TANTO PARA UNA INCAPACIDAD PERMANENTE PARCIAL O TOTAL O LA IMPOSIBILIDAD PARA TRABAJAR PARA ABSOLUTA.